Dolor de rodilla 3
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Sinding-Larsen: Dolor Debajo de la Rótula en Adolescentes

Si tienes un hijo, hija o paciente adolescente que practica deporte y últimamente se queja de dolor en la rodilla, sobre todo justo debajo de la rótula, probablemente te suene uno de estos dos nombres: Sinding-Larsen Johansson y Osgood-Schlatter, dos problemas muy comunes entre jóvenes deportistas.

En este blog vamos a centrarnos en el síndrome de Sinding-Larsen Johansson, o «Sinding» para los amigos. Vamos a contarte qué es, cómo se diferencia del famoso Osgood-Schlatter, por qué aparece, a qué edades suele afectar, con qué actividades se relaciona, cómo se suele resolver y cuál es el papel de la fisioterapia en todo esto.

¿Qué es el síndrome de Sinding-Larsen Johansson?

El síndrome de Sinding-Larsen Johansson es un tipo de apofisitis, es decir, una inflamación en una parte del hueso donde se inserta un tendón. En este caso, afecta a la parte inferior de la rótula (hueso de la rodilla), donde se engancha el tendón rotuliano.

Este tendón conecta la rótula con la tibia, y trabaja a tope cada vez que corremos, saltamos o pateamos. Cuando el cuerpo está en pleno crecimiento, como pasa en la adolescencia, este punto puede volverse más sensible y acabar inflamado por el exceso de uso. El resultado: dolor justo en la parte baja de la rótula, sobre todo al hacer deporte.

¿En qué se diferencia del Osgood-Schlatter?

A menudo se confunden porque afectan a la misma zona (la rodilla), ocurren en edades parecidas y se desencadenan por lo mismo: actividad física intensa en cuerpos en crecimiento. Pero hay una diferencia clave:

Sinding-Larsen Johansson Osgood-Schlatter
Localización del dolor Justo debajo de la rótula, en la parte superior del tendón rotuliano En la tuberosidad tibial, donde el tendón rotuliano se engancha a la tibia
Punto afectado Extremo superior del tendón (inserción en rótula) Extremo inferior del tendón (inserción en tibia)
Causa Sobrecarga repetitiva en cuerpo en crecimiento Sobrecarga repetitiva en cuerpo en crecimiento

Ambos son molestias por sobrecarga, pero en distintos puntos del tendón. Es como si el tendón se quejara en un extremo o en el otro.

Ilustración anatómica comparativa del síndrome de Sinding-Larsen Johansson y el Osgood-Schlatter en la rodilla

¿A qué edades suele aparecer el síndrome de Sinding-Larsen Johansson?

El Sinding suele aparecer entre los 10 y 14 años, más común en chicos, aunque también afecta a chicas deportistas. Suele coincidir con esos famosos «estirones» que pegan en la pubertad, cuando los huesos crecen más rápido que los músculos y tendones, generando tensión en los puntos de inserción.

¿Por qué aparece el síndrome de Sinding-Larsen Johansson?

La causa principal es la sobrecarga repetitiva del tendón rotuliano. Es decir, movimientos constantes de salto, carrera, freno, arranque… todo eso que hacen nuestros jóvenes cuando practican deporte de forma intensa o muy frecuente. Si a eso le sumamos un crecimiento acelerado, tenemos el cóctel perfecto para que aparezca el Sinding.

Además, hay otros factores que pueden influir:

  • Calzado inadecuado
  • Mala técnica en los entrenamientos
  • Superficies duras para entrenar
  • Factores biomecánicos

¿Con qué deportes se relaciona?

Los deportes que más se asocian al Sinding-Larsen Johansson son todos aquellos que implican saltos, aceleraciones y cambios de dirección. Por ejemplo:

  • Fútbol
  • Baloncesto
  • Voleibol
  • Atletismo (sobre todo pruebas de salto)
  • Gimnasia artística

En general, cualquier disciplina que «castigue» mucho las rodillas, especialmente si hay entrenamientos intensos y repetitivos.

Diagnóstico del síndrome de Sinding-Larsen Johansson

El diagnóstico de este síndrome es clínico en la mayoría de los casos, es decir, se basa en lo que el paciente cuenta y lo que el profesional observa. No hace falta complicarse con pruebas súper complejas, pero sí hay que saber qué buscar.

Historia clínica

¿Cuándo empezó el dolor? ¿Duele más con el deporte? ¿Hay algún momento del día en el que moleste más? ¿Ha pegado un estirón hace poco? ¿Qué deporte practica y cuántas veces a la semana? Estas preguntas ya nos dan muchas pistas.

Exploración física

Se palpa la parte inferior de la rótula, buscando dolor localizado justo ahí. Se pide al paciente que salte, flexione la rodilla o suba escaleras, para ver si se reproduce el dolor.

Pruebas de imagen

Prueba ¿Siempre necesaria? Qué aporta
Radiografía No siempre Descarta otras causas de dolor; puede mostrar osificación en la parte inferior de la rótula
Ecografía musculoesquelética Si se quiere mayor detalle Valora el tendón rotuliano: engrosamiento, inflamación o pequeñas calcificaciones

Tratamiento del síndrome de Sinding-Larsen Johansson

La buena noticia es que el Sinding no es grave, y en la mayoría de los casos se resuelve con tiempo, descanso y un buen manejo del entrenamiento. Aquí algunas claves del tratamiento habitual:

  • Reposo relativo: no significa parar al 100%, pero sí bajar la intensidad o frecuencia del deporte.
  • Frío local: ayuda a reducir el dolor después del esfuerzo.
  • Fortalecimiento progresivo: una vez que el dolor disminuye, empezar con el trabajo de fuerza.
  • INDIBA: ayuda a reducir la inflamación de la zona y mejorar la sintomatología, a la vez que favorece el proceso de reparación del tejido.

¿Qué papel juega la fisioterapia en el síndrome de Sinding-Larsen Johansson?

Aquí es donde entramos nosotros. La fisioterapia es clave para acelerar la recuperación y evitar recaídas. Un fisioterapeuta puede ayudarte a:

  • Identificar el grado del problema y adaptar la actividad física.
  • Aplicar técnicas como terapia manual, neuromodulación, INDIBA…
  • Diseñar un programa personalizado de ejercicios terapéuticos para mejorar fuerza y control del movimiento.
  • Corregir la biomecánica y técnica deportiva para prevenir que vuelva a pasar.

Además, el acompañamiento del fisio es fundamental para que tanto el joven como su familia entiendan que es un proceso que se pasa, que no deben forzar el cuerpo y que se puede volver a la actividad deportiva de forma segura.

El Sinding-Larsen Johansson es un problema pasajero si se maneja bien

El síndrome de Sinding-Larsen Johansson puede parecer un fastidio, especialmente para chicos y chicas que aman su deporte y no entienden por qué tienen que parar. Pero lo cierto es que es un problema pasajero si se maneja bien.

La clave está en detectarlo a tiempo, no forzar, adaptar el entrenamiento y contar con la ayuda de un fisioterapeuta que guíe el proceso de recuperación. Si estás viendo señales de este tipo de dolor en tu hijo, hija o tú mismo, no dudes en consultar. Contacta con nosotros para evaluar la situación, tratar el dolor y trazar el camino de vuelta al deporte con todas las garantías.

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