¿Qué es la tendinopatía o tendinitis del tendón de Aquiles y cómo se trata?
La tendinopatía del tendón de Aquiles es una lesión crónica por sobreuso, una de las principales causas de dolor en la cara posterior del tobillo, que se manifiesta con tumefacción, dolor y alteración de la funcionalidad del individuo.
Casi el 6% de la población general sufrirá de ella a lo largo de su vida. Suele estar presente en sujetos entre los 30-60 años, un tercio de los cuales tienen hábitos de vida sedentarios con mayor prevalencia en atletas que realizan actividades de carrera y salto (corredores, ultramaratón, fútbol, baloncesto, voleibol, tenis, ballet, etc.)
Según los últimos estudios de investigación sobre esta afectación, el proceso normal de envejecimiento, un alto nivel de actividad física, antiguas tendinopatías o fracturas en la extremidad inferior, diferentes fármacos como las fluoroquinolonas (antibióticos de amplio espectro), la ingesta moderada de alcohol, entrenamiento en frío, los microtraumatismos repetitivos o las inyecciones locales con corticoesteroides son los principales factores de riesgo en la aparición de esta afectación.
1. Tipos de tendinopatía de Aquiles
a) Tendinopatía NO insercional: afecta a la parte media del tendón, a 2-6 cm de su inserción en el talón (calcáneo) y representa el área de mayor afectación, representando entorno al 55-65% de todas las afectaciones del mismo.
b) Tendinopatía insercional: hace referencia al anclaje del tendón sobre el talón (calcáneo).
c) Otras áreas de afectación:
- Bursas (subcutánea y retrocalcánea): las bursas son unos pequeños sacos que sirven para reducir la fricción en ciertas zonas de contacto repetitivo, además de amortiguar el contacto entre los distintos tejidos del cuerpo, especialmente ente tendones y huesos.
d) Otras consideraciones:
- Hay que tener en cuenta otros cuadros clínicos para establecer un diagnóstico diferencial en el dolor posterior del tobillo como a) otras tendinopatías; b) atrapamientos nerviosos (nervio sural); c) disfunciones articulares y óseas (os trigonum, impingement posterior del tobillo, fracturas de la cola del astrágalo y/o calcáneo, enfermedad de Sever, deformidad de Haglund y síndrome de Haglund).
2. Síntomas comunes
Los síntomas pueden ser muy variables dependiendo del grado de afectación y la zona de afectación, pero los síntomas más comunes serán los siguientes:
- Dolor o sensibilidad en la parte posterior del tobillo
- Rigidez matutina o después de periodos largos de inactividad
- Dolor que empeora con el inicio de la actividad y mejora cuando el tendón se calienta
- Dolor al inicio, durante y posterior a la actividad (estadio avazado)
Como hemos mencionado, en cada fase de afectación del tendón será más evidente un síntoma u otro, lo que nos podrá guiar en el análisis clínico y toma de decisiones.
3. Factores de riesgo
Los factores de riesgo en la tendinopatía de Aquiles (tanto insercional como no insercional) se dividen en intrínsecos (propios del paciente) y extrínsecos (relacionados con el entorno o actividad). Esta afección es común tanto en atletas como en personas sedentarias, y su causa suele ser multifactorial.
1. Factores de riesgo intrínsecos:
- Edad avanzada
Más frecuente entre los 30 y 60 años. La elasticidad y vascularización del tendón disminuyen con la edad.
- Sexo masculino
Los hombres son más propensos, especialmente en actividades deportivas intensas.
- Disfunción del pie o biomecánica alterada
Pie plano o arco alto (cavo), pronación excesiva, dismetría de piernas.
- Falta de flexibilidad en la musculatura posterior de la pierna
Sobre todo en el tríceps sural (gemelos y sóleo).
- Obesidad o sobrepeso
Aumenta la carga repetitiva sobre el tendón.
- Enfermedades sistémicas
Diabetes mellitus, artritis reumatoide, hipercolesterolemia.
- Tendinopatías previas o historial de lesiones en el tendón de Aquiles
El tendón previamente lesionado tiene más riesgo de recaídas.
- Uso de ciertos medicamentos
Antibióticos tipo fluoroquinolonas y corticoides sistémicos o locales.
2. Factores de riesgo extrínsecos:
- Errores en el entrenamiento o sobreuso
Aumento brusco de carga, volumen, intensidad o frecuencia del ejercicio.
- Superficies inadecuadas para correr
Asfalto, pendientes o superficies duras y desiguales.
- Calzado inadecuado
Zapatillas con poca amortiguación o soporte.
- Falta de calentamiento o estiramiento adecuado
Disminuye la capacidad de adaptación del tendón.
- Deportes de impacto repetitivo
Correr, fútbol, baloncesto, tenis, etc.
4. Diagnóstico.
El diagnóstico de la tendinopatía Aquilea implica una combinación de evaluación clínica y en la mayoría de los casos, pruebas de imagen, como la ecografía. En primer lugar, debemos realizar una historia clínica detallada del paciente (inicio y duración del dolor, actividades deportivas, cambios en calzado, lesiones previas de miembro inferior, aumento de horas de entrenamiento…). Seguidamente realizaremos una exploración física en la que palparemos el tendón en busca de zonas de engrosamiento, sensibilidad o nódulos dolorosos, además de zonas de dolor a la presión y pruebas funcionales como subir de puntillas o realizar saltos suaves. Finalmente, el uso de la ecografía nos dará, en caso de que exista una tendinopatía Aquilea, información sobre el alcance de la lesión y el estado estructural del mismo.
5. Tratamiento
La recuperación de una tendinopatía del tendón de Aquiles no depende de una única técnica, sino de un enfoque multimodal y progresivo, basado en la evidencia científica. A continuación, te explicamos los cuatro pilares clave del tratamiento fisioterapéutico.
Electrólisis percutánea musculoesquelética
La electrólisis percutánea es una técnica invasiva guiada por ecografía que consiste en aplicar una corriente galvánica directamente sobre la zona degenerada del tendón a través de una aguja de acupuntura.
¿Qué consigue?
- Estimula un proceso de inflamación controlada
- Favorece la regeneración del tejido dañado y desestructurado
- Mejora la vascularización local
Indicada para: tendinopatías crónicas o con mala evolución a otros tratamientos.
INDIBA® (Radiofrecuencia Terapéutica)
INDIBA es una tecnología que utiliza radiofrecuencia para generar un efecto térmico profundo en los tejidos. No es invasiva y se aplica directamente sobre la piel mediante electrodos.
Beneficios principales:
- Aumenta el metabolismo celular y la oxigenación
- Reduce dolor e inflamación
- Mejora la elasticidad del tendón y el tejido circundante
Ideal para: combinar con ejercicio y en fases tanto agudas como crónicas.
Neuromodulación Percutánea Ecoguiada
Es una técnica de fisioterapia invasiva que utiliza corriente eléctrica de baja frecuencia a través de una aguja fina, colocada estratégicamente sobre trayectos nerviosos que afectan la zona dolorosa.
¿Por qué es útil en la tendinopatía?
- Modula el dolor a nivel del sistema nervioso periférico y central
- Restaura el control motor de la musculatura asociada (como los gemelos y sóleo)
- Facilita el movimiento sin dolor y mejora la respuesta al ejercicio terapéutico
Muy efectiva cuando hay dolor persistente o inhibición muscular.
Sobrecarga Progresiva del Tendón (Ejercicio Terapéutico)
Este es el pilar más importante a largo plazo. El tendón necesita carga mecánica controlada para regenerarse y adaptarse. El programa se adapta a cada fase:
- Ejercicios isométricos: ideales en fases de dolor agudo.
- Ejercicios excéntricos: estimulan la regeneración del tendón.
- Ejercicios pliométricos y funcionales: en fases avanzadas para recuperar fuerza y capacidad elástica.
Claves del éxito:
- Carga progresiva, adaptada al dolor y tolerancia
- Constancia en la ejecución
- Supervisión profesional
Cada tendón necesita moverse, cargarse y activarse para curarse. La combinación adecuada de técnicas acelera la recuperación y evita recaídas.
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