curva de la ansiedad

Curva de la ansiedad: ¿Cómo funciona?

La ansiedad suele aparecer de manera natural en nuestro cuerpo como reacción ante situaciones amenazantes o peligrosas. Experimentar ansiedad nos mantiene alerta y nos prepara para afrontar conflictos o escapar de potenciales peligros. No obstante, se puede volver problemática cuando se manifiesta de forma desproporcionada. En lugar de facilitar la resolución de problemas, dificulta este proceso y afecta negativamente a nuestro día a día. En este artículo, explicaremos qué es y cómo funciona la curva de la ansiedad.

¿Por qué aparece la ansiedad?

Sin duda, existen numerosas variables que pueden desencadenar la aparición de la ansiedad en una persona, y también hay múltiples factores que contribuyen a mantenerla e incluso a intensificarla, impidiendo que desaparezca. Con frecuencia, la ansiedad se presenta como una situación que crece gradualmente, similar a una bola de nieve que aumenta su tamaño sin que nos percatemos.

Los mecanismos que suelen estar detrás del mantenimiento de la ansiedad son los reforzamientos por escape y por evitación.

Algunos estímulos aversivos, al desaparecer inmediatamente después de una respuesta, tenderán a aumentar la probabilidad de que esa respuesta sea repetida en un futuro. Los estímulos aversivos de los que hablamos suelen crear malestar a la persona, como por ejemplo la sintomatología de la ansiedad. A este proceso se le conoce como reforzamiento por escape.

Por otro lado, el reforzamiento por evitación se diferencia del escape en que se impide que ocurra la estimulación aversiva, mientras que en el escape elimina el estímulo aversivo. Por ejemplo, cuando experimentamos pensamientos intrusivos que generan malestar, la sensación es tan desagradable, que tendemos a neutralizarlos inmediatamente, evitando el pensamiento o las situaciones relacionadas con este. Esta es una solución que a corto plazo nos da tranquilidad, pero a medio y largo plazo la ansiedad volverá a aparecer.

En qué se basa la curva de la ansiedad

Estos dos mecanismos sirven de base para explicar la curva de la ansiedad, fenómeno psicológico clave en el contexto de los problemas de ansiedad y la terapia cognitivo conductual. La curva ilustra cómo las respuestas fisiológicas, cognitivas y comportamentales cambian a lo largo del tiempo cuando la persona se enfrenta repetidamente a un estímulo temido.

Cuando aparece un estímulo que entraña peligro, sea este real o imaginado, la ansiedad tiende a aumentar rápidamente. Esta respuesta se produce casi de inmediato y tiene un claro objetivo de supervivencia, al dotar al organismo de energía para poder escapar, huir o luchar. En algunos casos, la respuesta inicial podría ser evitar la situación para reducir la ansiedad percibida. Sin embargo, la curva de la ansiedad sugiere que, con la exposición repetida en el tiempo, la ansiedad disminuirá gradualmente.

La parte inicial de la curva, donde la ansiedad es alta, representa la fase de evitación o ansiedad anticipatoria. Así, la ansiedad funcionará como una curva en forma de “u” invertida. Se va ascendiendo por la misma hasta llegar a su pico máximo. En esta etapa, la persona tiende a evitar activamente el estímulo temido con la esperanza de reducir la ansiedad experimentada. Como se ha explicado anteriormente, esta estrategia puede proporcionar alivio a corto plazo, pero a largo plazo refuerza la creencia de que el estímulo es peligroso, manteniendo el ciclo de la ansiedad.

Cómo terminar con este fenómeno psicológico

A medida que la persona continúa exponiéndose al estímulo temido, sin escapar o huir, aparece el proceso de habituación. La ansiedad disminuye, nos sentimos mejor progresivamente a medida que se experimenta repetidamente la situación temida sin consecuencias negativas significativas. La curva de la ansiedad muestra una disminución en la intensidad de la ansiedad a medida que se produce la habituación por exposiciones continuadas en el tiempo.

Es importante señalar que la curva de la ansiedad no es universal para todas las personas ni para todos los tipos de ansiedades. La velocidad y la extensión de la habituación pueden variar según la persona y la naturaleza del estímulo temido. Además, algunas personas pueden experimentar recaídas temporales en la ansiedad durante el proceso de exposición, por ello, debes contar siempre con ayuda psicológica.

Aprende a manejar este problema

En resumen, la curva de la ansiedad describe cómo la exposición repetida a un estímulo temido puede llevar a una disminución gradual de la ansiedad. Este concepto es fundamental en la terapia de exposición del modelo cognitivo-conductual, utilizada para tratar los trastornos de ansiedad, permitiendo a las personas superar sus miedos al enfrentarse de manera controlada a las situaciones que les generan ansiedad. Así, al “permitirnos” sentir ansiedad, seríamos testigos de que se produciría una habituación que conlleva una disminución significativa del malestar al aprender que los estímulos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día no son peligrosos.

 

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *